Notas Lighüel Hotel

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Si, quiero.

Quién no soñó alguna vez con esa Noche Mágica.  Quién no imaginó su vestido, la música, el ramo, la Noche de Bodas, la Luna de Miel … el día del Casamiento es siempre una ilusión a cumplir. En nuestros sueños puede cambiar hasta el rostro del novio (mientras no hayamos encontrado el indicado, claro) pero no lo que imagiamos vestirá para esa ocasión… o cómo nos mirará desde el Altar antes de pronunciar las anheladas palabras:  “Sí, quiero”.

Pero esto no siempre fue así.  No siempre ha sido  la Boda, el broche final de una historia de amor, sino la unión de intereses entre familias que sin contemplar las voluntades sentimentales de los enamorados, eran sus padres los que negociaban la unión.  Una vez establecida la distribución de los bienes y herencias, se formalizaba el vínculo sin sacerdotes ni jueces presentes.  Luego sí, se pensaba en el festín. 

Entre nosotros, la Boda es la celebración de un ritual, en el que una vez pronunciadas las dos palabras mágicas, se pasará al festejo … Antiguamente podía durar hasta siete días.  Ya entonces la música era un elemento primordial en la Fiesta.  También el atuendo de los Novios era motivo de atención: las mejores galas para la ocasión tan anhelada…

Con el tiempo, se ha ido potenciando el aspecto simbólico de este evento y se han incorporado elementos y hábitos que enriquecen la festividad. De este modo, los preparativos previos son motivo de preocupación – especialmente de la Novia- para lograr que ese día sea verdaderamente perfecto.

Muchos son los puntos a cubrir, desde el vestido que, paradójicamente ha vuelto a los hábitos de la antigüedad al incluir los colores en su confección. Ya no es el “vestido blanco” la variable ineludible de una celebración sin manchas…  Según cuenta la historia, fue la Reina Victoria de Gran Bretaña, la que estableció el Blanco en el vestido como símbolo de sencillez, de pureza... otros dicen que respondía a una diferenciación social:  hacer un vestido único, que no podía llevarse en ninguna otra ocasión, distinto a todos los demás… Hoy es el detalle de color lo que reaviva la imagen de esa Novia que seguramente tiene las mismas fantasías que las de antaño …

Hay ritos que se mantienen inamovibles a través del tiempo… la idea de que la mala suerte acompañará a la pareja cuyo Novio vea antes de la Boda a la novia o a su vestido, sigue viva aún hoy. Aparentemente este hábito responde a viejas épocas en que los matrimonios se acordaban a distancia y el novio no veía el rostro de la novia hasta después de haber dado el “sí”, momento en que levantaría el velo para besarla y… conocerla! …   de todos modos es indiscutible que el Beso es el sello simbólico de ayer y hoy para consumar la unión de la pareja.

Debemos agradecer que algunas costumbres hayan ido cambiando con el paso del tiempo. Sin ir más lejos, la torta de bodas fue en algún momento simbolo de fertilidad, y era parte del rito romperla cariñosamente sobre la cabeza de la novia! Hoy se ha reemplazado esta idea,  se representa la armonía… es cuando la Novia y el Novio toman juntos el cuchillo al momento de trozar la torta y convidarla a sus invitados, que al comerla demuestran su deseo de larga desendencia a la pareja recién constituída…

Será al abandonar la Fiesta cuando los Novios puedan pensar en el encuentro de a dos, para el que eligirán un lugar apropiado para pasar la Noche de Bodas.  Muchas veces este detalle es elegido previamente por la Novia como un regalo a su futuro esposo o viceversa, en otras ocasiones es una sorpresa preparada por amigos o familiares que buscan agazajar con originalidad a los Novios  al pensar en “el Regalo de Casamiento”, dando la oportunidad a la pareja de pasar un momento inolvidable, en un entorno apropiado y accesible al momento de emprender la Luna de Miel.

 

 


Imprescindible en los prepartivos!

Pensar la Noche de Bodas.

Son tantos los detalles a tener en cuenta que bien vale anticiparse en la preparación de la anhelada Noche de Bodas para hacer de ella un momento inolvidable.  Desde las sábanas hasta el brindis propiciarán una velada que quedará en el recuerdo de la Pareja para siempre.

Algo viejo, algo nuevo y algo prestado.

En el atuendo de la novia no deben faltar tres objetos fundamentales para dar fuerza a esa unión que comienza.  Algo viejo, que representa el pasado, lo que la novia deja para comenzar un nuevo camino... Algo nuevo, representa la pureza y la serenidad para transitarlo...  Algo prestado, habla del apoyo de su familia y amigos que tendrá cerca. Otros sugieren que el préstamo provenga de otra mujer “felizmente casada” como signo de buenos augurios…